Como muchos sabéis, especialmente los que me seguís en Twitter y veis cada día mi Instagram Stories, hace unos dos meses me mudé a un piso desamueblado, y por lo tanto, llevo desde entonces amueblándolo. Y ya lo tengo casi listo, pero ése no es el problema que vengo a contar hoy.
Uno de estos muebles fue una silla balancín Eames. Preciosa, me encanta. Ya tenía otros dos modelos Eames y estoy súper contento con ellos, son iconos del diseño que me encanta ver cada vez que entro a mi nuevo salón. Pero en este caso, tanto a mi novia como a mí nos resultaba “vacío” el salón con esta silla balancín. Quizás es porque, pese a lo bonita que es, es relativamente pequeña. Por ello decidimos sustituirla por una silla Butterfly. otro icono del diseño que conocíamos de antes y que pensamos que congenia mucho mejor con la decoración de nuestro piso.
El primer paso era poner nuestra silla Eames en Wallapop. Un éxito. A los dos días ya la teníamos apalabrada, y sin tener que bajar el precio. Ese mismo fin de semana nos visitó una chica interesada, vio la silla, se sentó en ella y decidió quedársela. Me dio 50€ de señal. El próximo fin de semana viene a por ella y me paga el resto. La silla prácticamente se vendió sola. Todo estupendo.
El segundo paso era encontrar una silla Butterfly por no mucho más del dinero que habíamos sacado (o íbamos a sacar, mejor dicho) con esta silla Eames. La encontramos en una tienda online llamada Privatefloor. Todo estupendo, también hasta aquí.
Inicio el proceso de compra, todo genial. No noto nada raro. Veo desaparecer el dinero en mi cuenta y me quedo a la espera de mi pedido.
Pasan unos minutos y se me ocurre buscar opiniones en internet, para ver si son rápidos con los envíos o no. Sólo por curiosidad y con toda la confianza del mundo, erróneamente.
Empiezo a sudar. La palabra “estafa” aparece por todos lados. “Compré hace 5 meses y no recibí nada. Envío mensajes para que me devuelvan el dinero, no recibo respuesta…” es un argumento muy común entre los comentarios. La valoración de esta tienda en las webs de opiniones es de entre 1,5-2/10. Es decir, ultrasuspenso.
Entro en la web del banco, veo de nuevo lo que ya había visto antes. Me faltan 190€ en la cuenta, los 190€ que había pagado por la silla. La silla que posiblemente jamás me llegará.
¿Qué tengo que hacer ahora? Por supuesto he contactado con EVO Banco, mi banco, que como siempre tiene un servicio de atención al cliente increíble. Me informan de que no puedo “deshacer” el movimiento, pero que si efectivamente confirmo que se trata de una estafa, interponga una denuncia ante la policía y con esa denuncia inicie un trámite interno del banco para solicitar al seguro que me devuelva ese dinero por motivo de fraude. ¿Lo jodido? El seguro tiene que ser el del HSBC, banco del supuesto estafador, no el de EVO Banco. Por lo que todo pasa a otro nivel más que me temo que lo único que llevará será retrasos y problemas.
¿Cómo me siento? Como un puto gilipollas, literalmente. Como un gilipollas muy gilipollas. De los 22 años que tengo puedo llevar perfectamente 10 comprando online. Jamás me han estafado. Siempre que compro, lo hago en webs de confianza (Amazon, Zalando, Asos, Muebledesign, Maison du Monde…). Pero cuando la web no es de confianza o no la conozco, me informo antes. Como debí hacer en este caso. Esas mismas opiniones de estafa o “no se os ocurra comprar aquí” que leí después, debí de haberlas leído antes. Algo tan fundamental y básico en internet, en ese internet en el que llevo desde que nací… y es un paso que me he saltado.
¿Qué voy a hacer? Como es lógico, este viernes y aprovechando que trabajo desde casa, denunciaré los hechos ante la policía e iré al banco acto seguido para iniciar el proceso de reclamación del dinero.
¿Qué espero que pase? Que me devuelvan el dinero, sea por una vía o por otra, y que cuanto antes pueda comprar mi querida silla Butterfly. Por supuesto, en otra web.
¿Qué temo que va a pasar? Creo que sí recuperaré el dinero, pues dentro de lo que cabe es algo tristemente habitual y los seguros bancarios están para eso, entre otras muchas cosas. Además, tengo plena confianza en EVO Banco, que nunca me ha fallado cuando he tenido problemas y sé que harán todo lo posible para que mi caso se solucione. Pero de igual manera, creo que estaré sin ninguna silla durante un tiempo…
¿Qué recomiendo a los demás? Sobra decirlo. Nunca compres en una tienda online que no conozcas sin asegurarte de que hay comentarios positivos de usuarios reales en foros o webs de opiniones. Paga con PayPal siempre que puedas. Denuncia cualquier problema o cualquier asunto que te mosquee. Y, si está en Amazon, cómpralo en Amazon. Como extra, si la web tiene protocolo “https://” en lugar de “http://”, mejor que mejor.
¿Qué me desconcierta del asunto? La tienda online no tiene una pinta para nada sospechosa. He visitado decenas de tiendas online de muebles desde que estoy amueblando mi piso y ésta no tiene nada que me haga sospechar por encima de las otras. Además, entre las quejas de otros usuarios (las que vi posteriormente a la compra), había gente que se quejaba de que le habían llegado unas lámparas rotas o una mesa con la pintura dañada. Si es una estafa, si es un falso ecommerce… ¿cómo es posible que algunos usuarios sí reciban los pedidos?
Actualización: Finalmente nada fue una estafa. El pedido llegó correctamente 48 horas después. Aquí está la explicación completa.