Llevaba un año detrás de ellos. Pasaba por la tienda Bang and Olufsen de la calle Serrano y los tocaba, los miraba… pero no me atrevía a dar el paso. La semana pasada, tras ver evolucionar su precio a mi favor en distintas tiendas, finalmente los... Llevaba un año detrás de ellos. Pasaba por la tienda Bang and Olufsen de la calle Serrano y los tocaba, los miraba… pero no me atrevía a dar el paso. La semana pasada, tras ver evolucionar su precio a mi favor en distintas tiendas, finalmente los... Llevaba un año detrás de ellos. Pasaba por la tienda Bang and Olufsen de la calle Serrano y los tocaba, los miraba… pero no me atrevía a dar el paso. La semana pasada, tras ver evolucionar su precio a mi favor en distintas tiendas, finalmente los... Llevaba un año detrás de ellos. Pasaba por la tienda Bang and Olufsen de la calle Serrano y los tocaba, los miraba… pero no me atrevía a dar el paso. La semana pasada, tras ver evolucionar su precio a mi favor en distintas tiendas, finalmente los... Llevaba un año detrás de ellos. Pasaba por la tienda Bang and Olufsen de la calle Serrano y los tocaba, los miraba… pero no me atrevía a dar el paso. La semana pasada, tras ver evolucionar su precio a mi favor en distintas tiendas, finalmente los... Llevaba un año detrás de ellos. Pasaba por la tienda Bang and Olufsen de la calle Serrano y los tocaba, los miraba… pero no me atrevía a dar el paso. La semana pasada, tras ver evolucionar su precio a mi favor en distintas tiendas, finalmente los... Llevaba un año detrás de ellos. Pasaba por la tienda Bang and Olufsen de la calle Serrano y los tocaba, los miraba… pero no me atrevía a dar el paso. La semana pasada, tras ver evolucionar su precio a mi favor en distintas tiendas, finalmente los... Llevaba un año detrás de ellos. Pasaba por la tienda Bang and Olufsen de la calle Serrano y los tocaba, los miraba… pero no me atrevía a dar el paso. La semana pasada, tras ver evolucionar su precio a mi favor en distintas tiendas, finalmente los... Llevaba un año detrás de ellos. Pasaba por la tienda Bang and Olufsen de la calle Serrano y los tocaba, los miraba… pero no me atrevía a dar el paso. La semana pasada, tras ver evolucionar su precio a mi favor en distintas tiendas, finalmente los... Llevaba un año detrás de ellos. Pasaba por la tienda Bang and Olufsen de la calle Serrano y los tocaba, los miraba… pero no me atrevía a dar el paso. La semana pasada, tras ver evolucionar su precio a mi favor en distintas tiendas, finalmente los...

Llevaba un año detrás de ellos. Pasaba por la tienda Bang and Olufsen de la calle Serrano y los tocaba, los miraba… pero no me atrevía a dar el paso. La semana pasada, tras ver evolucionar su precio a mi favor en distintas tiendas, finalmente los hice míos sin pensarlo demasiado.

Estoy enamorado de mis nuevos Bang and Olufsen H7, y es algo que saben muy bien mis seguidores de Instagram.

Si me sigues desde hace tiempo, sabrás que antes gastaba unos Marshall Major II Pitch Black, pero sinceramente, es una compra que no recomiendo. Su diseño es vistoso y moderno, pero nada funcional. Se me rompieron a los 4 meses de uso, y cuando me enviaron otros nuevos, estos se rompieron en todavía menos tiempo. Por fin ahora tengo unos cascos con materiales 100% de calidad (cuero genuino de cordero y aluminio anodizado de alta resistencia), 20 horas de batería (intercambiable, por cierto) y una fidelidad de audio espectacular. Ahora, por primera vez, disfruto de matices de instrumentos que antes no notaba en canciones que llevo escuchando toda la vida.

Me encanta cambiar de canción (o subir el volumen, entre otras muchas más funciones) con su panel táctil situado en el auricular derecho. También lo sencillo que resulta cambiar el dispositivo al que están conectados, no como otros altavoces y auriculares Bluetooth que he tenido, así como lo cómodos que resultan aun horas después de no quitártelos de la cabeza. No sé si me tienen cegado, pero lo cierto es que de momento, cero pegas.

Espero que esta obra maestra de la tecnología que combina calidad de audio, comodidad y belleza a partes iguales me dure unos cuantos años (bastantes). Mientras tanto, los disfrutaré cada día más.

Apunte: gracias @_vickyreyes por sacar algunas de las fotos (básicamente, las dos en las que salgo yo). Puedes disfrutar de todas ellas a tamaño completo en mi perfil de Unsplash. Si quieres descargarlas o usarlas en alguno de tus proyectos, feel free.

13 razones para ver 13 Reasons Why

  1. 1: Porque es de Netflix, y Netflix hace buenas producciones.
  2. 2: Porque está disponible en 4K.
  3. 3: Porque tiene una banda sonora y una música espectacular.
  4. 4: Porque muchos detalles de la serie están muy bien pensados, (y no digo más porque no quiero hacer spoiler).
  5. 5: Porque aunque los primeros capítulos se hacen algo densos y están para dar contexto más que para otra cosa, los últimos son bastante intensos y emocionantes.
  6. 6: Porque los actores, aunque son muy jóvenes, son bastante buenos y desempeñan genial cada papel.
  7. 7: Porque la serie trata un tema complicadísimo, como es el suicidio, de una forma bastante buena. Y lo más importante: hace que los adultos nos conciencemos.
  8. 8: Porque trata también otros temas muy necesarios, como la homosexualidad, el acoso, la violencia, las drogas…
  9. 9: Porque tiene un formato muy original. Cada capítulo es "una razón de por qué".
  10. 10: Porque engancha.
  11. 11: Porque te hará reír.
  12. 12: Porque quizás te haga llorar.
  13. 13: Porque yo la he visto ya y te la recomiendo personalmente. Y joder, éste es mi blog, ¿qué haces leyéndolo si no te interesa lo que recomiendo?

La importancia de crear comunidad

Hace un par de semanas asistí a la primera Dribbble Meetup de Madrid, donde el equipo de diseño de Liferay entero, y en especial Marcos Castro, se pegó un curro increíble organizándolo todo. Una de las principales cosas que comentaba el mismo Marcos era la importancia de construir comunidad entre nosotros, los que nos dedicamos a lo mismo (o actividades parecidas).

No hay semana que no reciba 4-5 mails o mensajes de otros compañeros pidiéndome consejo, preguntándome acerca de una empresa concreta o una localización para trabajar, una metodología, un programa… y cuando acabamos y me dan las gracias, siempre digo lo mismo: “hoy por ti, mañana por mí”. Y es verdad. Cantidad de veces he hecho yo lo mismo antes de abordar un nuevo proyecto o cuando me surgían dudas.

Un beneficio muy importante de crear comunidad es lo fácil y sencillo que resulta intercambiar feedback constructivo entre nosotros. Cuando trabajas en un proyecto, la opinión de alguien ajeno al sector o incluso laggard tecnológicamente hablando es importante, pues suele esclarecer asuntos en muchas ocasiones. Pero también es buena la opinión de aquellos que hacen lo mismo que tú, aquellos que son profesionales de tu mismo campo. Cuando trabajas de forma continuada en un mismo proyecto durante mucho tiempo, haces focus en ciertas cosas y dejas pasar otras, que curiosamente suelen ser más obvias y sencillas. La opinión de otro diseñador ajeno al proyecto te hará resolver dudas sobre experiencia de usuario en parámetros en los que tú no te has percatado, precisamente, porque has estado inmerso en otros asuntos.

Soy diseñador de productos digitales. Aquí tienes mi portfolio y aquí mi currículum. Cualquier duda que tengas sobre mi trabajo o mi actividad, o cualquier cosa en la que creas que te puedo ayudar, siéntete libre para escribirme un mail o un mensaje directo. Hagamos comunidad. Hoy por ti, mañana por mí.

No hay estafas que valgan

Hace menos de 48 horas escribía este post en este mismo blog en el que hablaba de que me acababan de estafar. O eso pensaba yo. Pero he de decir, honestamente, que no ha sido así.

Resumiendo los hechos: compré una silla por una tienda online que no conocía y de la que no había buscado referencias previas. Tras pagar el producto fue cuando me enteré de que muchos usuarios aseguraban que “se trata de una estafa”. Empecé a preocuparme e intenté cancelar el pedido pero no pude.

Hoy, para mi sorpresa, la silla ha llegado. En 48 horas. Y está bien, corresponde con el pedido y todo en orden. No ha habido estafa, hay mala estrategia… y paso a explicarla.

La tienda tiene productos en stock y fuera de él. Lo que ocurre es que cuando uno de estos pedidos no está en stock deja comprarlo y pagarlo igualmente, pero no te lo envían hasta que está disponible de nuevo. Por este motivo pueden pasar 3 semanas, o 12, u 8 meses. En cambio, mi silla sí lo estaba, y por ello me llegó en solamente 2 días.

¿Qué tendrían que hacer? Lo mismo que hacen otros ecommerce cuando no tienen stock de dicho producto: guardarlo en favoritos y avisarte por mail cuando sí lo esté.

En resumen: todo ha sido un éxito. Compra correcta, envío correcto, producto correcto. Final feliz. Cero estafas y cero denuncias.

Apunte: Gracias a mis compañeros de Fever por celebrar con este meme el final feliz del tema.

Creo que me acaban de estafar

Como muchos sabéis, especialmente los que me seguís en Twitter y veis cada día mi Instagram Stories, hace unos dos meses me mudé a un piso desamueblado, y por lo tanto, llevo desde entonces amueblándolo. Y ya lo tengo casi listo, pero ése no es el problema que vengo a contar hoy.

Uno de estos muebles fue una silla balancín Eames. Preciosa, me encanta. Ya tenía otros dos modelos Eames y estoy súper contento con ellos, son iconos del diseño que me encanta ver cada vez que entro a mi nuevo salón. Pero en este caso, tanto a mi novia como a mí nos resultaba “vacío” el salón con esta silla balancín. Quizás es porque, pese a lo bonita que es, es relativamente pequeña. Por ello decidimos sustituirla por una silla Butterfly. otro icono del diseño que conocíamos de antes y que pensamos que congenia mucho mejor con la decoración de nuestro piso.

El primer paso era poner nuestra silla Eames en Wallapop. Un éxito. A los dos días ya la teníamos apalabrada, y sin tener que bajar el precio. Ese mismo fin de semana nos visitó una chica interesada, vio la silla, se sentó en ella y decidió quedársela. Me dio 50€ de señal. El próximo fin de semana viene a por ella y me paga el resto. La silla prácticamente se vendió sola. Todo estupendo.

El segundo paso era encontrar una silla Butterfly por no mucho más del dinero que habíamos sacado (o íbamos a sacar, mejor dicho) con esta silla Eames. La encontramos en una tienda online llamada Privatefloor. Todo estupendo, también hasta aquí.

Inicio el proceso de compra, todo genial. No noto nada raro. Veo desaparecer el dinero en mi cuenta y me quedo a la espera de mi pedido.

Pasan unos minutos y se me ocurre buscar opiniones en internet, para ver si son rápidos con los envíos o no. Sólo por curiosidad y con toda la confianza del mundo, erróneamente.

Empiezo a sudar. La palabra “estafa” aparece por todos lados. “Compré hace 5 meses y no recibí nada. Envío mensajes para que me devuelvan el dinero, no recibo respuesta…” es un argumento muy común entre los comentarios. La valoración de esta tienda en las webs de opiniones es de entre 1,5-2/10. Es decir, ultrasuspenso.

Entro en la web del banco, veo de nuevo lo que ya había visto antes. Me faltan 190€ en la cuenta, los 190€ que había pagado por la silla. La silla que posiblemente jamás me llegará.

¿Qué tengo que hacer ahora? Por supuesto he contactado con EVO Banco, mi banco, que como siempre tiene un servicio de atención al cliente increíble. Me informan de que no puedo “deshacer” el movimiento, pero que si efectivamente confirmo que se trata de una estafa, interponga una denuncia ante la policía y con esa denuncia inicie un trámite interno del banco para solicitar al seguro que me devuelva ese dinero por motivo de fraude. ¿Lo jodido? El seguro tiene que ser el del HSBC, banco del supuesto estafador, no el de EVO Banco. Por lo que todo pasa a otro nivel más que me temo que lo único que llevará será retrasos y problemas.

¿Cómo me siento? Como un puto gilipollas, literalmente. Como un gilipollas muy gilipollas. De los 22 años que tengo puedo llevar perfectamente 10 comprando online. Jamás me han estafado. Siempre que compro, lo hago en webs de confianza (Amazon, Zalando, Asos, Muebledesign, Maison du Monde…). Pero cuando la web no es de confianza o no la conozco, me informo antes. Como debí hacer en este caso. Esas mismas opiniones de estafa o “no se os ocurra comprar aquí” que leí después, debí de haberlas leído antes. Algo tan fundamental y básico en internet, en ese internet en el que llevo desde que nací… y es un paso que me he saltado.

¿Qué voy a hacer? Como es lógico, este viernes y aprovechando que trabajo desde casa, denunciaré los hechos ante la policía e iré al banco acto seguido para iniciar el proceso de reclamación del dinero.

¿Qué espero que pase? Que me devuelvan el dinero, sea por una vía o por otra, y que cuanto antes pueda comprar mi querida silla Butterfly. Por supuesto, en otra web.

¿Qué temo que va a pasar? Creo que sí recuperaré el dinero, pues dentro de lo que cabe es algo tristemente habitual y los seguros bancarios están para eso, entre otras muchas cosas. Además, tengo plena confianza en EVO Banco, que nunca me ha fallado cuando he tenido problemas y sé que harán todo lo posible para que mi caso se solucione. Pero de igual manera, creo que estaré sin ninguna silla durante un tiempo…

¿Qué recomiendo a los demás? Sobra decirlo. Nunca compres en una tienda online que no conozcas sin asegurarte de que hay comentarios positivos de usuarios reales en foros o webs de opiniones. Paga con PayPal siempre que puedas. Denuncia cualquier problema o cualquier asunto que te mosquee. Y, si está en Amazon, cómpralo en Amazon. Como extra, si la web tiene protocolo “https://” en lugar de “http://”, mejor que mejor.

¿Qué me desconcierta del asunto? La tienda online no tiene una pinta para nada sospechosa. He visitado decenas de tiendas online de muebles desde que estoy amueblando mi piso y ésta no tiene nada que me haga sospechar por encima de las otras. Además, entre las quejas de otros usuarios (las que vi posteriormente a la compra), había gente que se quejaba de que le habían llegado unas lámparas rotas o una mesa con la pintura dañada. Si es una estafa, si es un falso ecommerce… ¿cómo es posible que algunos usuarios sí reciban los pedidos?

Actualización: Finalmente nada fue una estafa. El pedido llegó correctamente 48 horas después. Aquí está la explicación completa.

Cambiando Snapchat por Instagram Stories

Hace casi 5 meses Instagram presentaba Stories, un copycat de Snapchat un par de años después de que estos rechazasen ser comprados por Zuckerberg. Yo escribía entonces que me quedaría en Snapchat, app en la que publicaba (y publico hasta hoy) reflexiones y momentos de mi vida cotidiana que no me apetece mostrar en otras redes sociales, pero lo cierto es que la situación ha pasado a ser insostenible y explicaré por qué:

  1. Mi público en Snapchat ha bajado muchísimo, y lo noté desde el mismo día que se presentó Stories. Pasé de tener 160-180 visualizaciones a tener 50-60 (dando gracias). Menos de la mitad. A la gente le puede gustar tu contenido, pero si la vía está abandonada, tu contenido no será consumido.
  2. Obviamente, el público en Instagram es mucho mayor, pues la configuración de Instagram en general me permite ser más accesible y fácil de encontrar. Y aunque esto en un principio no me importó, teniendo en cuenta el punto primero es algo que se ha tornado bastante relevante.
  3. Me gusta mucho lo que Instagram está haciendo con Stories, y es que como muchos han comentado, es un Snapchat diseñado por el mejor equipo de diseño del planeta. Tiene detalles realmente encantadores que te invitan a usar el servicio y creo que con el tiempo iremos viendo cosas todavía mejores. Y yo quiero estar ahí para presenciar eso.

Eso sí, seguimos teniendo un problema que ya comentaba en el post que enlazo más arriba: en Instagram seguimos a mucha gente que no queríamos seguir en Snapchat, y al revés. ¿Qué he hecho yo para solucionar esto y qué me va a tocar seguir haciendo? Me he dado cuenta de que últimamente uso mucho más Instagram Stories que en el feed clásico de la app, así que le daré más importancia a este primer punto. He dejado de seguir a muchos diseñadores y fotógrafos buenísimos que no me apetece ver cómo pasean su gato, y he empezado a seguir a creadores de contenido original en Snapchat que me gustaban pero que no me interesaban sus fotos.

Por supuesto os animo a que me sigáis y me acompañéis cada día en Instagram. De vez en cuando subo alguna foto chula al feed, pero sobre todo contaré historias… nunca mejor dicho.

Así da gusto

Trabajar como diseñador de producto freelance es más complejo que trabajar por cuenta ajena. Ya no hablo de todo el papeleo, la autogestión y la organización o el tema económico, sino de que es complejo diseñar producto sin formar parte realmente del equipo de producto del cliente. Y aunque cada vez es más común contratar a un freelance por 6 meses (por ejemplo) para que se integre por completo y durante toda la jornada en tu equipo, por norma general solemos permanecer bastante externos. Esto hace, en muchas ocasiones, que la calidad de la implementación de tu diseño no sea todo lo buena que podría ser. Es un problema de cercanía, tiempos y sobre todo comunicación.

Por eso mismo, cuando pese a darse este escenario ese problema no se produce, joder… así da gusto. Es para celebrarlo.

¿Y por qué digo esto? Hoy he sacado un rato y por fin he instalado la beta que me mandaron los chicos de Snowcheck con mi diseño implementado. Y mi sorpresa no ha podido ser mayor. Estos cabrones lo han clavado, y es algo que cuesta mucho lograr en una primera iteración.

En los 5-6 años que llevo dedicándome al diseño profesionalmente, como imaginarás, “he visto moverse muchos diseños míos”. Y por norma general y como es normal y comprensible, siempre hay que iterar cosas. Que si esta sombra no está como en el diseño, que si este color no debería ser tan oscuro, que si aquí no se han aplicado los pesos correctos a la fuente… en este caso no ha sido así. Todos los quebraderos de cabeza, reuniones, conversaciones por Slack e iteraciones en InVision han merecido la pena. Esto ha sido genial, y más aún teniendo en cuenta que lo han hecho en tiempo récord y con un equipo bastante pequeño (6 personas, y no todos son desarrolladores).

Por supuesto estoy deseando que la app salga finalmente al AppStore y yo pueda subir mi diseño completo a Dribbble. Mientras tanto, puedes probar la beta y jugar con ella un poco.

Trabajo con mis amigos pero no para mis amigos (ni ellos para mí)

Entre toda la gente que conozco, en mayor o menor grado, tengo un grupo reducido de personas de mucha confianza. Algunas las he conocido en mis anteriores trabajos o proyectos, otras las he conocido por internet y algunas son amigos y amigas mías de la infancia o de la vida cotidiana. Este grupo de personas podría decir que son mis colegas más íntimos, “mis mejores amigos”, y muchos son del sector tech o business.

Esta introducción es necesaria para comprender lo siguiente que vengo a exponer. Como dice el título, trabajo con mis amigos, con este círculo más íntimo de colegas, pero ni yo trabajo para ellos ni ellos trabajan para mí.

¿Qué quiere decir esto? Siempre he sido una persona de tener proyectos paralelos, de desarrollar ideas junto a otros amigos con un perfil que complementan el mío. Es algo que me encanta, que he hecho en múltiples ocasiones y que, joder, ahora mismo (en este momento) sigo haciendo. Pero nunca y bajo ningún escenario, trabajo como freelance para un amigo o le pido a este amigo que trabaje para mí. Estaría encantado de colaborar puntualmente o de montar algo juntos, pero no de ser su trabajador. Y lo mismo quiero por su parte.

Cuando hago tratos con amigos me gusta que ambos tengamos los mismos intereses, las mismas ganas y las mismas ilusiones para que el objetivo se cumpla acorde a los dos. Si yo te contrato a ti, amigo mío, tú tienes unos intereses y yo tengo otros. Y por mucho que tú te impliques en mi proyecto, que seas mi amigo y me tengas cariño, y por supuesto, que seas un gran profesional, la meta siempre va a ser diferente.

Cuando tú contratas o eres contratado pasas por una serie de decisiones y negociaciones que son cruciales para que el asunto se complete exitosamente. Llegado a este punto, ¿estas decisiones las tomas pensando en tu negocio o pensando en tu amigo? ¿Qué es para ti más importante? ¿Qué forma hay de afrontar momentos difíciles sin dañar tu amistad con esa persona que tiene un papel importante en tu vida?

Tengo amigos que hacen negocio, desarrollo, marketing, investigación, sistemas y por supuesto, diseño. Todos me complementan y me enseñan cosas increíbles cada día y estoy muy contento de tenerlos cerca, porque son profesionales estupendos y muy bien cualificados… pero ni yo trabajo para ellos, ni ellos para mí.

Sketch ha cambiado su icono y yo lo supe antes de tiempo… pero no me enteré

El pasado viernes estuve en la genial Framer Meetup Madrid, organizado por Framer y Designit, y debido a que uno de los ponentes era Ale Muñoz, de Sketch, tuvimos de regalo unos curiosos stickers.

Nada más cogerla en la mano vi que no se trataba del diamante que ya conocíamos, sino de uno más abierto y menos realista. Además de estar en otra perspectiva. Me extrañó, pero no le di mayor importancia.

Hoy Sketch ha lanzado su versión 41 y con ella un nuevo icono. Que sí, sorpresa, es el de las pegatinas.

Podemos decir que todos los asistentes al evento, entre los que estaba yo, conocimos en primicia este nuevo icono… pero ninguno le dimos mayor importancia. Me resulta, cuanto menos, chocante.

Respecto a qué me parece este icono, lo veo menos robusto y me inspira menos profesionalidad que el antiguo, como si quisieran abrirse a más público, pero tampoco diría que me disgusta. Teniendo en cuenta lo que se estila a hacer últimamente, es cierto que el icono de Sketch 3 quedaba ya algo anticuado.


Da igual qué industria te imagines (médica, automovilística, alimentaria…). La tecnológica avanza y crece decenas de veces más rápido que las demás. Y lo mejor de todo es que la industria tecnológica afecta y aporta a todas las demás industrias. Siempre acaba formando parte de ellas.

En este vídeo vemos avances tecnológicos que han cambiado radicalmente todas nuestras vidas y que existen desde hace solamente 10 años (o menos). Esa velocidad y este crecimiento es inimaginable en cualquier área que tengamos ahí fuera.

Sinceramente, me encanta la época en la que nos ha tocado vivir.

Better Call Saul

Sabiendo lo que me encantó Breaking Bad, no dudé en empezar a ver Better Call Saul. Pero siendo francos, me aburrió un poco al principio e incluso abandoné la serie. Recientemente decidí recuperarla y no puedo estar más contento.

Anoche terminé de ver la primera temporada y he de aplaudir. No acabo de captar el significado del final de la última escena, quizás al empezar a ver la segunda temporada cobre sentido, pero he de decir que el bloque central de la primera me parece una obra maestra. La serie mezcla las penurias que pasa nuestro Jimmy McGill (antes de hacerse llamar Saul Goodman) con drama, acción y comedia.

Recomiendo a todo el mundo verla, especialmente si has visto Breaking Bad. Aunque, de momento, las historias ni se solapan ni se necesitan la una a la otra.

El diseño de los nuevos AirPods es incorrecto

Apple llevó a cabo su evento especial de septiembre en el que presentó los nuevos Apple Watch y iPhone 7 entre otras cosas. Una de ellas fue una evolución paralela a los EarPods, llamada AirPods (debido a que carecen de cable).

La verdad es que en cuanto a tecnología y prestaciones (las cuales no voy a explicar puesto que seguro que todos las sabéis ya y si no, revisad alguna de las reviews que os informarán mejor que yo), los AirPods me encantan, pero opino que su diseño es incorrecto. A grandes rasgos, conserva la forma excluyendo el cableado, lo cual no estaría mal si no fuese porque la forma de los EarPods viene muy determinada por el cable. En estos nuevos AirPods tenemos unos grandes y largos cilindros que sólo sirven para facilitar la carga y acercar el micrófono a la boca, pero creo muy humildemente que esta forma nos perjudica más que beneficia.

Además de que la apariencia que adoptamos con los AirPods puestos es más que cuestionable (ejemplos 1, 2 y 3), serán más susceptibles de engancharse o caerse debido a su factor forma. Imaginemos por ejemplo una persona con el pelo largo apartándoselo de la cara hacia detrás de la oreja o apoyar la cabeza de lado y contra una almohada. Su prolongación hacia fuera del pabellón auditivo haría efecto palanca, algo que incluso he experimentado con los EarPods, con la diferencia de que estos tienen más sujeción.

El tema de las caídas puede ser complicado. Recordemos que no llevan cable, ni siquiera uno que los una entre ellos (como sí tienen la mayoría de auriculares inalámbricos). Según dónde se te caigan, puede ser que los recuperes o no.

Personalmente me gustaba más el concepto (igualmente mejorable) de las filtraciones que resultaron ser falsas. Su forma recuerda mucho más a la de un botón (renders 1 y 2) y el resultado en la oreja es mucho menos cuestionable. Además creo que siguiendo este estilo podríamos conservar el mismo espacio para las baterías y además añadir incluso un botón que hiciese de control en la superficie plana de estos, pues recordemos que en los finalmente AirPods no se puede subir o bajar el volumen, cambiar de canción, etc.

Me gustaría verlos en persona y probarlos. Como apuntaba anteriormente, el tema de la optimización de recursos y cómo han pensado la caja en la que se guardan (y cargan) y su funcionamiento así como la conexión con los productos de Apple me parece sublime. Pero estos puntos que comento durante el breve análisis me tiran bastante para atrás.